sábado, 13 de julio de 2013

EL REALISMO



II.              EL REALISMO

            A.  DEFINICIÓN

“Realismo es el nombre que se da a una posición adoptada en la teoría del conocimiento o en la metafísica.  En ambos casos, el realismo no se opone al nominalismo, sino al idealismo”. El realismo a su vez concede un lugar a la duda en la vida intelectual, pero considera la vida universal como la muerte de la inteligencia.

Para el realismo el espíritu humano puede conocer al ser “en sí”, y la verdad no es otra cosa, que la conformidad del juicio con la realidad.

            B.  REPRESENTANTES

                        1.  Aristóteles

                                   Pensamiento.  Según Aristóteles existen dos rasgos que caracterizan la ciencia: “es ella un conocimiento fundado, puesto que aquello de lo que se tiene, ciencia estricta, no puede ser de otra manera de cómo se conoce”.

El realismo aristotélico, es un realismo natural.  El conocimiento para este sistema se puede entender como una reproducción de la realidad.  Para Aristóteles la inteligencia del hombre está dotada de una capacidad grande de llegar hasta las cosas y obtener de ella los contenidos del conocimiento.

“Aristóteles explica la percepción mediante que del objeto percibido y a través de un ‘medium’, llega al órgano, y en la que se recibe la ‘forma sensible del objeto sin materia’.  Por eso es necesario que lo percibido exista realmente”.

Aristóteles plantea la cuestión del saber que es precisamente lo que él llamó Filosofía Primera, y dice que todos tienden por naturaleza a saber.  También para Aristóteles todo conocimiento arranca de una percepción sensible.  El alma no puede pensar sin representaciones sensibles, y según él, si falta un sentido, también faltan los correspondientes conocimientos.  Por ejemplo,  un ciego de nacimiento no tiene conocimiento de los colores.  Es así como Aristóteles demuestra que todo conocimiento tiene su origen en lo sentidos.

Pero a su vez “establece una estrecha relación entre el conocimiento sensible y el intelectivo.  En el conocimiento las facultades tienen sus límites, porque mientras las facultades sensibles están sometidas a lo singular, la facultad intelectiva puede llegar hasta la naturaleza de las cosas”.

                        2.  San Anselmo de Canterbury

                                   Pensamiento.  Para San Anselmo “el conocimiento que adquirimos de las cosas supone la cooperación de los sentidos y de la inteligencia, pero San Anselmo no precisa el modo de esta cooperación y se contenta con tomar sin profundizar en ellas, algunas expresiones agustinianas sobre la iluminación del alma por Dios”.

San Anselmo hace del realismo una condición necesaria para la sana doctrina teológica, pues si no se comprende el hecho de que varios hombres reunidos pueden formar un solo hombre, menos se comprenderá cómo un solo Dios puede consistir en tres personas distintas.

No dice también, que “si las ideas son cosas, cada grado de perfección es un grado de realidad, y la idea del ser más perfecto que se puede concebir nos introduce sin tropiezo en un determinado orden de realidad.  El paso de la idea al ser tenía que tentar al pensamiento de San Anselmo, porque para él las ideas son ya seres”.

Él incurre en un realismo exagerado, atribuyendo a los universales un cierto modo de realidad extramental.  La verdad de un conocimiento consiste en su “rectitud”, es decir, en que es como debe ser la captación correcta de su objeto.  Al igual que el conocimiento aprehende el objeto, este objeto conocido tiene su verdad.

                        3.  Pedro Abelardo

                                   Pensamiento.  El significado filosófico de Abelardo está, sobretodo en su oposición frente al tan debatido problema de los universales, tema clásico el tiempo. 

Para determinar el contenido de los universales en el pensamiento debemos partir de nuestros órganos sensoriales y de los objetos que percibimos.  Ejemplo: a nosotros se nos forma una imagen de cada objeto, y esta imagen existe desde  entonces independientemente del objeto; si la torre en cuestión se destruye, todavía podemos imaginarla.

“Pedro Abelardo establece relaciones precisas entre la filosofía y la religión.  No se pueden demostrar y conocer experimentalmente los misterios, sólo se pueden entender o creer según analogías o semejanzas. Según él, el intelecto aprehende las semejanzas de los individuos mediante la abstracción, el resultado de esta abstracción fundada siempre en la imaginación, porque el conocimiento empieza por lo individual y lo sensible”.

Al igual que Descartes, Pedro Abelardo, proclama la necesidad de una crítica previa de nuestros conocimientos, aplicando la duda para llegar más seguramente a la verdad.  Contra el realista exagerado, niega que los universales sean cosas ni que existan fuera de las cosas individuales, sólo existen los individuos.

El entendimiento no se engaña cuando se piensa separadamente la forma o la materia, pero sí se engaña si se pensara que tanto la materia como la forma existen por separado.  Finalmente nos dice Pedro Abelardo que “el verdadero conocimiento de las cosas es el que nos proporcionan los sentidos y la imaginación, mientras que la inteligencia solamente nos llevaría a la opinión”.

                        4.  Santo Tomás de Aquino

                                   Pensamiento.  Sin duda alguna “el influjo de Aristóteles en Santo Tomás lo apreciamos al punto de una nueva valoración del saber natural frente al conocimiento de la fe”.  Santo Tomás sigue a Aristóteles en la cuestión del origen de nuestro conocimiento y apoyado en él dice que es natural al hombre llegar a lo suprasensible a través de lo sensible.  “Se rechaza expresamente la idea de que Dios es lo primero conocido, tal como supone la teoría del conocimiento en las razones eternas”.  Pues lo primero que en la vida conocemos es la esencia de las cosas materiales que conforman el objeto propio de nuestro entendimiento.

También nos dice que “el alma humana está situado en el último grado de los seres inteligentes; es la más alejada de todas las perfecciones del entendimiento divino”.  A cada forma de ser corresponde una manera propia de conocer.  El entendimiento que poseemos todos, es aquel por el cual más nos aproximamos a los ángeles.

Santo Tomás ha tomado en consideración el hecho de que el conocer humano sólo es posible mediante un volverse del entendimiento hacia los datos de la fantasía emanados del conocimiento sensible. 

Así pues, afirma Santo Tomas: “El Origen de nuestro conocimiento  se halla en los sentidos; explicar el conocimiento humano es definir la colaboración que se establece entre las cosas materiales, los sentidos, y el entendimiento”.

            C.  CLASES DE REALISMO

                        1.  Realismo Inmediato.  Toda tentativa para superar la oposición entre el realismo y el idealismo, está condenada al fracaso.  Nos queda el interrogante de si no podríamos llegar al realismo partiendo del idealismo.  Toda la cuestión consiste en sabe si podemos encontrar el ser partiendo del pensamiento,  no hay duda de que es posible, pero hallaremos el ser ideal del idealismo, no el ser real del realismo.  De hecho, podemos afirmar que el realismo no se demuestra y tampoco necesita demostrarse.

“E Gilson sostiene que la noción de realismo crítico es tan  contradictoria como la círculo cuadrado.  Pues una crítica del conocimiento, dice, tiene como fin fundamentar a priori el conocimiento limitándolo a los fenómenos”.

                        2.  Realismo Crítico.  El realismo crítico”pretende superar el realismo ingenuo y el natural.  Concibe la diferencia ente re los dos miembros, sujeto – objeto.  Cada uno de ellos tiene su función propia”.  Los realistas críticos trataron de responder diciendo que los datos inmediatos de la percepción apuntan a objetos físicos fuera de sí mismo.

El realismo crítico piensa que incluso después de la investigación de Kant sobre la participación  que la facultad cognoscitiva del hombre tiene en la imagen de la realidad objetiva, se puede mantener la posición fundamental del realismo.

                        3.  Realismo e Idealismo.  El realismo idealista admite que buen número de objetos no existen más que en le pensamiento.  “En algunos casos lo que conocemos existen en sí, independientemente de nuestro conocimiento, de nuestro pensamiento, de toda actividad de nuestro espíritu”.

Podemos ver, pues, entre el realismo y el idealismo una verdadera contradicción, y es necesario elegir uno de los dos términos y excluir el otro.

La intención declara Bergson “es no dar la razón ni al realismo, ni al idealismo”.

            D.  ACTUALIDAD DEL PENSAMIENTO

El realismo es una de las disciplinas filosóficas que más conservan su esencia en cuanto  al planteamiento del conocimiento, es una de las que menos se ha vulgarizado y continúa perteneciendo al plano intelectual.  Para saberse realista hay la necesidad de indagar, cuestionar e investigar el sistema filosófico como tal, difícilmente se llega a ser realista por accidente.

Sabiendo que el realismo despoja de toda interpretación u opinión, podría afirmarse que el hombre de hoy está lejos de serlo, porque especula más que nunca, se apersona de planteamientos y da con carácter de mucha certeza visiones que pueden responder solamente a impresiones.

Del realismo se desprende la subjetividad concebida, como la manera neutral de mostrar la verdad, y que para muchos otros sistemas filosóficos no responde más que as una  utopía, porque con el avance de los medios de comunicación la hominización del mundo, de la ciencia y de la sociedad la vida aparece cada vez más fragmentada, las cosas que ayer eran reales para el hombre, hoy aparecen viables de otra manera en otra cultura distinta.

El realismo ha podido ser columna del conocimiento en tanto que sin permitir la interpretación sostiene principios y postulados que habiendo sido suficientemente argumentados sostienen.  La ventaja está en que el conocimiento no depende del ir y venir del tiempo y de la psicología humana, sino que se ancla en verdades universales, la desventaja se encuentra en que al parecer ortodoxa no permite un proceso ágil de conocimiento.

La pérdida del realismo ha hecho que el conocimiento sea condicionado por la cultura y el folklore y se pase al relativismo.  Filosóficamente el realismo también fundamentado hipotéticamente convence mucho a la actualidad, pero en el sentido práctico ha perdido fuerza y ha pasado a ser un ideal de conocimiento.

Hoy el hombre se inclina más por visiones que le permitan mayor apertura, menos academicismo y más pragmatismo.

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